miércoles, 28 de enero de 2015

El muelle


El hombre se acercó al muelle, donde solía encontrarse con su esposa cuando eran jóvenes. La chispa que tenían en ese entonces les incendiaba el corazón y los fundía en uno solo, pero esa chispa había perecido después de largos años de matrimonio y rutina. Se quedó mirando el extenso mar recordándola a ella... No, mejor dicho, a ellos en su juventud.
Bajó la mirada al papel que tenía en su mano; el ultimátum; la bomba atómica de papel; él divorcio la llamaban. Se quedó mirando esas hojas un tiempo pensando en todos los años que estuvo con ella, pero ya había tomado la decisión luego de meditar un largo tiempo. El sentía que ya no la amaba, y también sabía que ella tampoco, tal vez iba a ser lo mejor. Era mejor hacer esto antes de que todo se volvería más tedioso y problemático. Ambos debían tomarse un tiempo; un largo tiempo; casi infinito. Tenían que liberarse de los grilletes del matrimonio y recuperar su libertad perdida.
Pero entonces la vio acercarse por la acera con un flamante vestido rojo, sus miradas se chocaron con la misma fuerza que antes. Por ese instante la vio, no como su esposa, sino como su antigua amante. Ella se fue acercando lentamente hacia él, y él la seguía con la mirada. Volvió a mirar los papeles. Sin pensarlo dos veces fue corriendo a su encuentro. El corazón le daba vueltas, intentaba salirse de su cuerpo y unirse al de ella. La tomo por la cintura y la abrazo con todas sus fuerzas. Ella le sonrió alegremente, sin entender nada de lo que ocurría. Entonces la beso, sus labios eran el testamento de que todavía quedaba esa chispa, solo necesitaba ser reavivada y no se habían dado cuenta hasta ese momento de cuanto extrañaban eso.
Cuando por fin pudieron separarse ella le pregunto que eran esos papeles que tenía apretados tan fuertemente en su mano. Su marido giro la cabeza hacia el mar y los arrojo a la deriva, sin pensar, como un movimiento mecánico. volvió a girar la cabeza y la miro fijamente a los ojos, y le dijo esas palabras que hace tiempo que no le decía, te amo.